SIRACUSA
Fue la segunda colonia griega establecida en la isla después de Naxos. La fundación fue el año 734 a. C. y se inició en la isla de Ortigia (Ortygia). La llamaron Sirako ("pantano"). Existe otra teoría que afirma que el nombre no es de procedencia griega sino fenicia, cuya traducción aproximada sería "roca de las gaviotas".
La ciudad fue consagrada a Artemisa (uno de sus sobrenombres era Ortigia) y tomó el nombre de una laguna o marisma que se llamaba Syraco (nombre indígena), en los alrededores.
Fue la ciudad donde nació y murió Arquímedes, ingeniero y matemático. Arquímedes era hijo del astrónomo siracusano Fidias.1
La ciudad en los siguientes siglos fue golpeada por dos terremotos en 1542 y 1693 que la arruinaron, y en 1729, por una plaga. En el siglo XVII, la destrucción cambió la apariencia de Siracusa, además del Val di Noto entero, cuyas ciudades fueron reconstruidas con las líneas típicas del barroco siciliano, considerado uno de las más típicas expresiones del arte del sur de Italia. La propagación del cólera en 1837 llevó a una revuelta contra el gobierno Borbón. El castigo fue el cambio de la capital de la provincia a Noto, pero los disturbios no fueron totalmente sofocados, cuando los siracusanos tomaron parte en la revolución de 1848.
Tras la Unificación de Italia de 1865, Siracusa recuperó su estatus de capital provincial. En 1870 las murallas fueron demolidas y un puente conectó la tierra firme con la isla de Ortigia. Al año siguiente se construyó una línea férrea.
Los Aliados y las bombas alemanas causaron una grave destrucción en 1943. Tras la Segunda Guerra Mundial los barrios del norte experimentaron una fuerte expansión, a menudo caótica, favorecida por el rápido proceso de industrialización.
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